• Este es un espacio de intercambio y reflexión, donde desde el barrio se patentiza la unidad y el patriotismo con suficiente fuerza para seguir latiendo al compás de la Revolución, donde el egoísmo no puede vencer la solidaridad, con la seguridad absoluta en la victoria, porque nos asiste la razón , esas son las razones de Cuba

Los médicos cubanos son estelas de vida…

Entre los cientos de galenos cubanos que han contribuido al Programa Más Médicos para Brasil, se encuentra el doctor Ernesto Gattorno López, especialista en Medicina General Integral (MGI), quien entre marzo de 2014 y agosto de 2017 fue coordinador de la Brigada Médica Cubana en la ciudad de Paragominas, estado de Para, al nordeste de Brasil, donde multiplicó la salud universal. “Estuve laborando en una comunidad rural llamada Caip, donde nunca había estado un médico. Aunque allá los caminos son intransitables yo nunca deje de ir, viajes que duraban cinco horas a través de los 80 km de camino que nos separaban de la ciudad de Paragominas a Caip, que tenía aldeas indígenas y que atendíamos. El pueblo llevaba 16 años de fundada y hasta ese momento no había estado allí ningún médico”. El doctor Gattorno, quien ahora funge como director del Policlínico Universitario Héroes del Moncada, en el municipio capitalino Plaza de la Revolución, accedió a contar sus vivencias en Brasil y cómo sus pobladores apreciaron la labor de los médicos de la Isla. “El estado de satisfacción de la población era muy grande, por la labor que realizan los médicos de mi brigada. Para ellos nosotros éramos un… Seguir leyendo

El holguinero que esculpió la piedra de Fidel Castro

Conocí a Antonio Matos porque mi abuelo llamó un día diciendo que le habían regalado un pedazo de la piedra en la que están los restos de Fidel. Mi abuelo es un soñador y un romántico, por eso pensé que alguien le había hecho ese cuento y él se lo había tragado, y hasta se lo dije. “Me lo trajo el escultor que la hizo, es mi primo”, aclaró mi abuelo. Desde ese momento, le seguí el rastro al recién conocido miembro de la familia. Preví un viaje hasta su casa en Santiago de Cuba. Lo planifiqué durante meses, pero nunca llegué a comprar el pasaje. Quizá porque no había asimilado la historia familiar que nos unía, y también porque las Fuerzas Armadas Revolucionarias debían autorizar la revelación de la identidad del hombre que esculpió la roca que serviría de sepulcro a Fidel. Entonces solicité correos electrónicos, números de móvil y fijo. Lo del correo fue contraproducente. La primera vez que hablé con él fue por teléfono. Dicen que la sangre llama, por eso la conversación fluyó como la de dos amigos que acaban de reencontrarse. Así sucedió durante casi un año. No fue hasta hace algunos días que pude… Seguir leyendo